Casa Fuster

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Detalles de la ruta

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Descripción

El edificio “Casa Fuster”  fue comprado por la eléctrica Enher en 1960 por unos 11 millones de pesetas y pasados 40 años lo quería vender por 1.500 millones, lo que lo hacía inaccesible a cualquier entidad pública y es que se trata de la última obra urbana del genial arquitecto Domènech i Montaner .

Enher cuando lo compro ya intentó derribarlo para construir un edificio “moderno” de oficinas al que incluso llegó a ponerle nombre “Torre Barcelona”, pero por suerte no se le llegaron a conceder los permisos gracias a la presión mediática de diferentes medios de comunicación y a diferentes organizaciones de arquitectos defensores del patrimonio modernista de la ciudad ya que si hubiera sido por el Ajuntament de la época el edificio hubiera sido derruido

Marià Fuster i Fuster, abogado y multimillonario de profesión encargó en 1908 a Domènech la construcción de un edificio de viviendas en las que como era habitual el propietario viviría en el principal y el resto pisos sería para alquiler,  el edificio tenía también un teatro que posteriormente fue convertido en Teatro/Bar y una zona ajardinada pero curiosamente no disponía de ascensor.

La historia del edificio ha sido siempre convulsa y la identidad de sus inquilinos variada.

Por ejemplo, durante el mandato de Hitler en Alemania en este edificio se instaló el consulado, también se instaló durante el mandato de Mussolini el Instituto Italiano, pero tiempo atrás albergó la sede del POUM que había embargado el edificio durante la guerra nacional y también se instalaron la FAI y la CNT, aunque claro, cuando acabó la guerra se apropió del edificio La Falange que instaló allí su departamento de “auxilio social”.

En el edificio residieron personajes ilustres como es el caso del canciller Alemán Willy Brandt o Salvador Espriu que solo abandonó el edificio cuando empezó a tener problemas de movilidad aunque acabó trasladándose a un edificio cercano con ascensor.

Ahora el edificio ha sido rehabilitado y ocupado por un Hotel, que ha realizado un gran trabajo especialmente en el terrado donde ha habilitado una zona de bar con piscina que permite disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad o como en los bajos donde se encuentra el Teatro/Bar también rehabilitado tal y como había sido concebido y que sigue manteniendo el antiguo nombre de “Café Vienes” y al que el actor y director Woody Allen le encanta visitar en sus estancias en Barcelona para ofrecer sus pequeños conciertos de Jazz.