Automóviles David

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Detalles de la ruta

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Descripción

J.María Armangué con sus hermanos y unos amigos deciden construir en 1913 un coche en los “Talleres Juanico” del Carrer Pallars que bautizan con el nombre bíblico de “David”.
Posteriormente y en 1930 el Ayuntamiento decide dedicar los primeros 70 números de esta Calle al político Buenaventura Muñoz, motivo por el cual al Carrer Pallars le sigue faltando esta numeración.
Mientras los David fueron alcanzando gran popularidad, especialmente por sus éxitos en las diferentes competiciones deportivas donde Armangué y sus amigos se apuntaban, por lo que se rodearon  de una clientela joven y adinerada.
La solvencia de sus motores tanto en sus versiones refrigeradas por aire como en las refrigeradas por líquido también hizo que el gremio de taxistas se convirtiera en su cliente y fue este sector que llegó a tener más de 1000 vehículos en circulación de esta marca, lo que motivó que en  1929  decidieran construir un edificio en el Carrer Aribau para la fabricación, pero Armangué no llegó a disfrutar de estos éxitos empresariales ya que había fallecido en accidente de avión en 1917.
El edificio diseñado por el arquitecto Ignasi Mas Morell, era capaz de albergar el gran taller de construcción y un stockage considerable de vehículos pero también albergaba una gran compañía de taxis que paralelamente habían creado.
Los taxistas de la compañía David debían de utilizar uniforme impoluto y no podían aceptar propinas  y por otro lado impusieron que  en 1931 los taxis de la ciudad unificaran sus colores, el negro y amarillo.
El edificio fue sufriendo diferentes ampliaciones que permitieron la implantación de otras empresas casi todas relacionadas con el mundo del motor y una de las características fue que los clientes podían acceder  a cada una de las plantas con sus propios vehículos incluso en la segunda planta se disponía de una gasolinera.
Posteriormente y ya en los años 60 se adquieren los edificios que se encontraban en la parte trasera, en concreto en Carrer Tuset  19 y 21 que acabaron provocando nuevas ampliaciones, pero en realidad la fabricación de coches a estas alturas ya había finalizado y es que  una posguerra que se hizo interminable y el hecho de embarcarse  en nuevos proyectos con los microcoches para salvar a la compañía habían provocado el hundimiento definitivo de la empresa y por lo tanto ahora era una empresa dedicada a optimizar su patrimonio inmobiliario.
Los mercadillos que se realizaban en los bajos de su edificio eran toda una novedad que atraía a la “gauche divine” de la ciudad, además se incluyeron terrazas, y bares que acabaron atrayendo a los principales personajes de la política la industria  y cultura de la época por lo que acabó transformándose todos los bajos del edificio en el “Drugstore David”.