Calle València 384 y Mario Catalán

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Detalles de la ruta

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Descripción

Nadie sabe muy bien en que pensaba Mario Catalán ni el promotor, cuando en 1974 levantaron el edificio situado en Carrer València, 384.

Se trata de un edificio de nueve plantas de altura para apartamentos y áticos, con bajos comerciales, pero la fachada sorprende y sorprende por sus círculos incrustados en la fachada, en lo que casi sería un 3D, en sus interiores se encuentran las ventanas, que si son convencionales y todo el conjunto nos traslada a un tiempo de los pantalones de campana y el pop.

El arquitecto que ya era conocido por sus edificios “peculiares” falleció nada más acabar la obra con 44 años.

Este edifico como otros muchos nacieron bajo el amparo de las ordenanzas del alcalde Porcioles, que dio total libertad para construir como se quisiera y este edificio abrió los ojos del consistorio que optó por crear un departamento de vigilancia para nuevas construcciones.

En multitud de revistas de arquitectura, nacionales e internacionales, aparece este edificio que el gran historiador y periodista Permanyer, destaca en su libro “La Barcelona lletja” como una construcción que nunca se debería haber permitido.