Casa Comalat

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Detalles de la ruta

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Descripción

El osteópata Quim Vicent director de la clínica situada en el entresuelo del edificio Comalat, aseguraba en una entrevista, lo mucho que valoran sus pacientes el ser tratados en un edificio como este y no es de extrañar.

Joan Comalat Aleñà, reputado prestamista Barcelones, compró en 1902 un singular terreno que daba a dos calles, Diagonal 442 y Córcega 316, para construir un edificio de seis plantas y en una de ellas albergase su vivienda, como era habitual en la época.

Contrató y encargó el proyecto al afamado arquitecto Salavador Valeri i Pupurull, amigo íntimo de Gaudí que en aquel momento se encontraba inmerso en la construcción de la casa Batlló.

Salvador Valeri pertenecía a una generación de arquitectos modernistas difusores de un modernismo tardío que se caracterizaba por incidir en la ornamentación y la decoración creando espacios sobrecargados de infinidad de detalles, gracias a la participación de los mejores artistas de la época.

La obra finalizada en 1911 contempla dos fachadas principales, por un lado, la de diagonal algo más sobria, pero aportando ya importantes detalles en su fachada y tejado y la de Córcega que es sin duda todo un ejercicio de arquitectura artística.

Parece no caber una línea recta, las curvas, las serigrafías, las cerámicas difíciles de cuantificar y la infinidad de detalles.

Una puerta de acceso al edificio en el lado diagonal, de hierro forjado, cristaleras artísticas y madera de melis, madera también con la que se fabricó el banco de descanso, modernista situado a la entrada del edificio, siendo el único edificio que conserva este tipo de entrada en la ciudad.

Escalera con pasamanos sinuosos en madera y ascensor que conserva toda la originalidad de la época.

El edificio que se ha preservado en el tiempo gracias a tener un acceso extremadamente restringido, sigue manteniendo una de sus plantan en un estado totalmente original que igual que el resto del edificio resulta esplendido y donde se demuestra que el arquitecto mimo todos los detalles en su construcción, al punto que por ejemplo situó unos pequeños lavamanos a la entrada de los comedores, la cocina igual que el resto de la planta se conserva en su estado original, con el alicatado en paredes, lo que era todo una novedad en la época y su “pica” en mármol, siendo sin duda única en la ciudad.

Si eres aficionado a este tipo de arquitectura y a pesar que no puedas acceder a su interior no dejes de visitarla te impresionará.