Cuando llovía era un barrizal

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Detalles de la ruta

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Descripción

El arquitecto Josep Fontserè ganó el concurso público para la reconstrucción de la Ciudadela militar y convertirla en parque.

La inauguración se realizó con la celebración de la exposición Universal y corría el año 1888.

Fontserè construyó la gran casacada, restaurantes y cafeterías como por ejemplo la cafetería del Parc o la Vaquería o el úmbraculo y en algunos casos con la ayuda de su discípulo preferido, Antoni Gaudí.

Josep Fontserà era un arquitecto afamado y descendiente de una familia dedicada a la construcción, que ya desde bien pequeño ayudó a su padre en diferentes obras como la plaza de toros del Torin en la Barceloneta.

Fontserè era elegante en sus diseños y realizaba obras que seguían las corrientes y modas de la época.

La gran obra de la Ciutadella llevaba aparejada la urbanización de los alrededores y tanto en el lado del Carrer Wellington donde diseñó un edificio con un gran depósito de agua de proveía el Parc de la Ciudadella como el lado del Passeig Picasso donde construyo unos mágnificos edificios emporchados que llevan su nombre, portxos de Fontserè.

Siguiendo la moda afrancesada de la época de hacer edificios con porches, diseñó una serie de edificios que en su parte trasera carecían de este elemento pero seguían conservando la estructura de  entresuelos con grandes ventanales, principal lujoso con gran balconada y segundos y terceros de muy amplias dimensiones.

No obstante la proximidad del mercado central del Born del que también había sido arquitecto unos años antes y que queda integrado en el conjunto, hizo compleja la reurbanización de toda la zona y muchos solares quedaron como almacenes y no llegaron a construirse, con los años la zona sufrió un gran deterioro, con noches peligrosas y días llenos de vida gracias a sus comercios de alimentación, ferreterías y herrajes para caballerizas entre otros.

Muchos de estos negocios cerraron y sus solares ocupados por almacenes fueron comprados por el ayuntamiento para construir edificios que siguieron las pautas y diseño de Fontserè, si bien estas nuevas viviendas no tenían las dimensiones de sus predecesoras o bien fueron edificios ocupados por un hotel o diferentes tipos de  negocios.

Fontserè también se encontró en su momento con el inconveniente de que a los ciudadanos les costaba dejar el centro antiguo de Barcelona por lo que como se hizo con el resto del Eixample se realizaron pisos amplios y con todos los lujos de la época incluso unos herrajes en la entrada de los edificios para que los inquilinos pudieran limpiarse los zapatos del barro de las calles los días de lluvia ya que no había asfalto, herrajes que iban acompañados de un asidero en la pared para hacer más cómoda la operación, como por ejemplo el aun existente en el Carrer Comerç, 13.

Este hecho chocante, llevó a los foráneos a denominar  a los Barcelones de “Can Fanga” (Casa del barro).