De merendero a pisos sociales

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Detalles de la ruta

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Descripción

El tratado de Versalles de 1919 marcó un antes y un después en el ámbito de las relaciones laborales, aunque sobre todo en España tardó mucho en aplicarse en su totalidad y fue introduciéndose muy lentamente y por sectores.

El tratado marcó por primera vez la prohibición de trabajar con niños, regular el trabajo de jóvenes, las 8 horas laborales diarias y la festividad del Domingo.

¿Y qué hacer ahora los Domingos? Si no se puede disfrutar de los caros restaurantes del Passeig de Gracia o de la Ciutadella, pues ir con la familia, los amigos la comida y pasar el día en un merendero, después de oír la Santa misa, claro.

El rio Besòs con sus constantes cambios de caudal, sus crecidas descontroladas y con unas laderas extremadamente humedecidas no había permitido la creación de puentes y por consiguiente había preservado y aislado de una forma natural toda la zona que a pocos metros era rica en cultivos de todo tipo, Masias, arboledas y zonas de caza, aunque estas casi siempre pertenecían a la Iglesia.

Dos masías muy próximas, Cal Joanet y Ca la Gracieta, situadas donde hoy estaría el Carrer Ramón Llull, 430, acordaron y optaron por convertir uno de los muchos caudales subterráneos de agua en uno de estos merenderos y teniendo en cuenta las propiedades “medicinales” de estas aguas (según sus propietarios) pasó a convertirse en unos de los lugares preferidos por los barceloneses para pasar las fiestas.

Sus propietarios bautizaron el merendero con el nombre de “La Mina”, que tuvo una larga vida ya que duró hasta bien entrados los 60 y que fue derruida y expropiada junto con el resto de masías para la construcción de pisos sociales por el Ajuntament de Barcelona que había comprado los terrenos para este fin al Ajuntament de Sant Adriá y en 1975 ya vivían 15000 familias.

El barrio como no adoptó el nombre del merendero.