El “Bosc Bertran”

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Detalles de la ruta

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Descripción

En días muy señalados, como pueden ser las fiestas del barrio, se puede visitar el “Bosc Bertran”.

Se trata de un bosque amurallado que se encuentra en medio del Putxet, con lago, cueva, fuente, oliveras centenarias y todo tipo de vegetación, como por ejemplo árboles botella.

La fuente durante muchos años fue centro de reunión de las gentes del barrio que previa autorización pasaban a rellenar botellas y cantaros ya que aquellas aguas se le atribuían todo tipo de propiedades y todo ello presidido por un imponente palacete y algunas casas a cierta distancia; rodeado de calles como Putxet, d’Elisa, Bertran o Musitu.

En 1861, Felipe Bertrán Amat (historiador y político) se hace construir en esta zona apartada de la ciudad este inmenso palacete, cercano a una pequeña colina, Puig en catalán antiguo, que deriva en Puget y posteriormente en Putxet.

Pero fue su hijo José Bertrán y Musitu, quien marco la identidad del barrio y el destino de Barcelona y puede que de la nación, abogado y político y casado con la nieta de Antonio López y Joan Güell, fue fundador del partido “la lliga Regionalista” junto con Cambó, seguidor de Primo de Rivera, fue el responsable de los somatenes patronales, responsables de ejecutar sindicalistas y manifestantes obreros, se alineo con Franco durante la guerra, recibió entrenamiento en Alemania con la Gestapo y en Marsella fundó el Servicio de Información de la España Noroeste, donde parecerse que participaron personas tan ilustres como Carlos Sentis, Eugeni d’Ors o Josep Pla.

La función de esta entidad era recoger información de centros de interés en Catalunya, para facilitarla a las tropas franquistas y que pudieran actuar y/o bombardear sus posiciones.

Su palacete vacío durante la contienda fue ocupado por el ministerio del Aire republicano y no dudó en pasar los planos de su casa y de toda la zona para que esta fuera bombardeada y si bien el barrio sí que fue bombardeado su casa no llegó a serlo por diferentes problemas técnicos.

Al término de la guerra su fidelidad fue premiada con diferentes cargos, como presidente de Asland o aguas de Barcelona, cargo que posteriormente ocupó su hijo y como no podía ser de otra forma y ya puestos urbanizó el barrio a su gusto e interés, por este motivo bautizó las calles con los nombres que le apeteció.