El caso Scala

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Detalles de la ruta

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Descripción

 Siempre hemos sido muy aficionados a crear espacios recreativos y de ocio que ha resultado ser un estrepitoso fracaso.
Parques de atracciones, teatros, cines, inmensos restaurantes, crazy hors, fórums o music hall.
Para cubrir las necesidades de ocio de la deshabitada zona límite del Eixample Dret sobre una antiguo almacén se levantó el cine Fregoli, una sala que pretendía ser un referente del cine familiar.
Lo más probable es que los propietarios intentaran hacer un pequeño homenaje al gran actor Italiano Leopoldo Fregoli, pero acabada la guerra civil y en un alarde (otro más) del inmenso nivel cultural que rodeaba al nuevo régimen se prohibió cualquier nombre que no fuera en Español  por lo que los propietarios en 1940 para evitar problemas cambiaron el nombre del cine por el de Cervantes que siempre queda más hispano.
Según parece el cine no fue todo lo familiar que se pretendía, ya que el propio Terenci Moix aseguró en uno de sus libros que  en este cine perdió su virginidad.
La cuestión es que en 1969 aparecen los hermanos y empresarios Ribas que compran el solar y construyen primero lo que se conocía en esos momentos como una Boîte que llamaron Planeta 2001 y posteriormente en 1973 en la puerta contigua un Music Hall, el Scala que fue de lo más sonado de la época en la Ciudad.
Por sus escenarios pasaron los mejores espectáculos de la ciudad y los mejores músicos y conjuntos del panorama internacional y nacional con programas de televisión en directo y un restaurante espectáculo que ofrecía una cocina de gran calidad, la cosa duró hasta  Enero de 1978 cuando un estrepitoso incendio acabó con el local con el resultado final de 4 trabajadores muertos.
El proceso judicial fue un espectáculo en toda regla con la condena de unos anarquistas  a los que se  acusaba de haber tirado 6 cócteles molotov  después de una manifestación, pero por otro lado  se produjo en el interior del edificio un incendio con unos explosivos que provenían del cuartel militar de Girona , se cita a declarar a un ministro de gobernación  que no se presenta, todo ello con la participación de un confidente de la policía que nadie sabe muy bien qué papel juega en todo el entramado, el proceso pasó a denominarse “caso Scala” y ha quedado como uno de los casos más turbulentos de la Ciudad.
Scala y 2001 volvieron abrir en 1984 para cerrar definitivamente en 1991.
En la actualidad en su lugar nos encontramos con un rectilíneo edificio de viviendas que intenta imitar a los refinados edificios de su alrededor pero que sin duda no pasará a formar parte del patrimonio arquitectónico de Barcelona