El gran Josep Trueta

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Descripción

En 1897, nace en Poblenou, en el seno de una familia humilde con un padre médico y un abuelo militar progresista, Josep Trueta médico, investigador y catalanista que acabaría siendo uno de los cirujanos especializados en huesos de extremidades, que más ha luchado contra enfermedades como la gangrena.

Josep que de pequeño mostró una gran habilidad para el dibujo, la pintura y para cualquier tipo de deporte, especialmente la esgrima, sorprendió a toda la familia cuando a los 17 años se inscribió en la universidad de medicina.

Acabó los estudios en Madrid en 1922 y si bien se había centrado en las especialidades de urología y parasitología, entra a formar parte del departamento de traumatología de lo que actualmente es el Hospital de Sant Pau junto al doctor Corachan.

La guerra civil hace de Trueta un gran especialista en todo tipo de heridas y fracturas que después continúa aplicando en la guerra europea, en lo que sería una lucha constante por salvar a los soldados heridos de amputaciones y/o de la muerte.

Y es que Trueta acaba exiliado en Londres desde donde sigue manteniendo contactos con otros exiliados como Companys, Tarredellas o Casals con quien le une una gran amistad, y también publica libros como “spirt of Catalonia” donde hace hincapié en la esencia democrática de la Catalunya medieval.

Trueta pasa a ser una figura de carácter mundial es su especialidad y sus métodos (método Trueta), son aplicados en todos los hospitales, el sigue desarrollando su actividad allí donde hay conflictos y desde su cátedra de Oxford imparte clases y conferencias por todo el mundo.

Dentro de la campaña de apertura por parte del régimen de Franco, para que las celebridades vuelvan a España para demostrar al mundo su espíritu pacificador, Trueta vuelve a España en el año 1968, al poco tiempo de jubilarse, si bien sigue participando en multitud de conferencias.

Pasa los últimos años de su vida entre su residencia de Rambla de Catalunya 74 en Barcelona y Santa Cristina d’Aro,junto a Amelia Llacuna, su compañera de toda la vida, la mujer que le acompañó por medio mundo, con la que tuvo 3 hijas y un hijo que falleció de pequeño.

Amelia falleció en 1975 y Trueta dos años después, entre la pena y una larga enfermedad, eso sí sobrevivió al dictador, y como no podía de ser de otra forma su calle, la calle de siempre Wad-ras pasó a llamarse Calle Doctor Trueta.