Els Encants

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Detalles de la ruta

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Descripción

El actual mercado dels Encants Vells es obra del arquitecto Fermín Vázquez y su inauguración no estuvo exenta de polémica, tanto por el alto coste que significó a las arcas municipales como por su construcción en un momento de profunda crisis económica como por unas inmensas goteras que aparecieron pocos días antes.

Y es que el techo con espejos del recinto, tubo una gran complejidad en su contrucción, pero el arquitecto intentaba dar con ello un aire le libertad de espacio sin perder su carácter tradicional, teniendo en cuenta su anterior ubicación que era en la plaza de las glorias completamente al aire libre.

Su nombre, Encants Vells, también conocido como Mercat de Bellcaire, contrasta con el de Encants Nous que es otro mercado que pretendió sustituirlo y que se encuentra en el Carrer Valencia,

En su nuevo emplazamiento sigue abriendo los Lunes, Miércoles, Viernes y Sabados de 9h a 20h. con 500 paradas que ofrecen todo tipo de productos, entre las que cabe destacar las antigüedades y el éxito a sido total  a pesar de las reticencias de un principio ya que las paradas han ganado tanto en higiene como en comodidades, por ejemplo disponen de teléfono, algo inimaginable en el anterior emplazamiento, como por parte de los compradores que han triplicado el número de visitantes, no obstante algunos insisten en que a pedido el ambiente grotesco y canalla que tenía en Glorias.

Su inauguración significó el pistoletazo de salida de todas las obras de transformación de toda la zona.

Muchos de los productos que se ofrecen han sido adquiridos por los vendedores en una subasta que se realiza entre las 8h. y las 9h. en el mismo recinto.

Este mercado es uno de los mercados más antiguos de Europa y data del siglo XIV y según parece su origen fue en el Carrer Consulat, desaparecido con la reforma de la Vía Laietana.

Después de una de las grandes epidemias sufridas por los habitantes de la ciudad, un decreto del “ayuntamiento”  obligaba a los ciudadanos a deshacerse de ropas que pudieran trasmitir la enfermedad. Muy lejos de acatar la ordenanza muchos optaron por la venta de las misma en el Carrer Consulat, justo bajo unos arcos denominados la Voltes dels Encants.