Estación de Francia

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Detalles de la ruta

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Descripción

El primer tren circuló entre Barcelona y Mataró en 1848, partiendo de una pequeña estación que se encontraba al lado de donde actualmente esta ubicada la Estación de Francia.

A pesar del auge de este medio de transporte, la ciudad de Barcelona siempre fue a remolque en infraestructuras, incluidas las ferroviarias, es pues en 1900 cuando se decide hacer una nueva estación que se denominaría de Término o Francia, no obstante este proyecto ve la luz en1929, casualmente coincidiendo con la Exposición Universal

La compañía MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante) se encontraba con el problema de heredar unas instalaciones ferroviarias obsoletas e inadecuadas para una ciudad como Barcelona y con las dificultades de emplazar una gran estación en una ciudad con una planificación urbana desarrollada y unas limitaciones geográficas importantes al ser una ciudad rodeada por el mar. El edificio de la estación Término o Francia de Barcelona se proyectó en 1900 y no se desarrolló hasta 1929.

Los adjudicatarios de las obras fueron Maquinista Terrestre y Marítima y Material para Ferrocarriles y Construcciones y para las zonas  interiores y de pasajeros Pedro Muguruza, arquitecto de diferentes proyectos de importancia como la reforma del museo del Pardo o de la Estación del Norte de Madrid.

La obra revistió un gran complejidad debido a que se tenían que enlazar el resto de Estaciones Barcelonesas con esta nueva estación que pasaría a ser la principal, otra dificultad añadida fue la financiación.

Teniendo en cuenta que en el año 1929 tuvo lugar la Gran Exposición Universal y que Barcelona sufrió importantes cambios urbanísticos, la mano de obra empezó a escasear y tanto los sueldos como los materiales de construcción experimentaron grandes incrementos.

Por poner un ejemplo el sueldo medio de un albañil pasó de 20 pesetas al mes a 50.

La nueva estación por fin fue inaugurada por el Rey Alfonso XIII, el 2 de Junio de 1929.

Tránsito constante de pasajeros, oleadas de inmigración, guerras, despedidas de refugiados y vuelta de soldados, acabaron a partir de la última reforma en el años 1992.

Poco a poco fue desacelerando su actividad a favor de la estación de Sants.

De esta estación también se dice que viene el nombre de Carajillo.Los arrieros, siempre con prisas y pendientes de los horarios de los trenes, hacían mezclar en el bar de la estación “el café y la copa” en una única taza y nada mas entrar en el local gritaban “donam un que ara guillo” (dame uno que me voy, en castellano). De “que ara guillo” quedó Carajillo.