Josep Lluis Facerias

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Detalles de la ruta

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Descripción

Josep Lluis Facerias, también conocido como Petronio, por su elegancia, o Face, fue probablemente el último “maqui” Barcelonés, abatido a tiros en una emboscada que nunca el Franquismo reconoció.

En contra de lo que se ha dicho siempre Face no fue un maqui urbano, Face desarrolló su activismo desde que finalizó el servicio militar que se le impuso, después de haber cumplido diferentes condenas en diferentes cárceles españolas por su actividad antes de la guerra en el sindicat de la fusta de la CNT y en las joventuts llibertaries del Poble Sec, barrio donde vivía.

Además, durante la guerra participó activamente en el frente de Aragón donde fue hecho prisionero.

Por consiguiente, finalizado el servicio militar, ya en 1945, inicia su actividad en la clandestinidad, alternándola con diferentes trabajos como camarero, transportista o en artes gráficas, si bien con el tiempo deja el trabajo para dedicarse a tiempo completo a reclutar y organizar acciones revolucionarias, tanto en Italia, Francia, Pirineos o en Barcelona como por ejemplo el atraco perpetrado en la fábrica de Hispano Olivetti, en la mayoría de casos para financiar estas actividades.

Los combatientes reclutados fueron sucediéndose bien por ser detenidos o asesinados, y él en muchos casos estuvo a punto de perder la vida, no obstante, la incomprensión por parte de otros grupos de maquis fue también una constante, por sus actuaciones sin la aprobación de la dirección en Francia.

En Agosto de 1957 regresa a Catalunya solo y se refugia en una cabaña de la Vall de Sant Medir y queda con el resto del grupo, para una reunión en Nou Barris el día 30 de ese mismo mes.

Face no sabe que el resto del grupo ha sido detenido y la Guardia Civil le preparan una emboscada y cuando se dirigía al punto de encuentro, calle Pi i Molist con Passeig de Valldaura, es tiroteado y abatido frente a lo que hoy es la actual Sede del Distrito y donde ahora encontramos una placa conmemorativa en el suelo.

Unos críos que andaban jugando fueron testigos de los hechos y los primeros en ver a un Face cubierto de sangre y agonizante que tenía una bomba en la mano que no hizo estallar.

Puede que fuese el punto final de un hombre dedicado a una causa, bien por sus ideales o bien porque mientras combatía en el frente su mujer y su hija, que huían, como muchos a Francia fueron tiroteadas y asesinadas por las tropas franquistas.