La herboristería del rei

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Detalles de la ruta

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Descripción

Se trata de una de las tiendas más antiguas de la ciudad ya que existen documentos de 1818 que hablan de su existencia, si bien en sus orígenes estaba situada en un emplazamiento más cercano a lo que hoy sería el Carrer Escudillers, pero en 1823 con la reurbanización de toda la zona se traslada a su emplazamiento actual, Carrer del Vidre, 1.
La familia Ballart, fundadora del negocio y con mucho oficio, había llegado a un acuerdo con el convento dels Caputxins, situado donde hoy está la Plaça Reial y utilizaba su huerto para el cultivo de gran parte de sus plantas medicinales.
Cuando falleció en 1991 Dña. Manuela, última descendiente de los Ballart, la tienda cerró, pero en 1997 otra “trementinaire” con mucho oficio, Trinitat Sabatés, se hace cargo del negocio, eso sí con la ayuda de la Generalitat de Catalunya ya que el local había sido declarado con anterioridad como “bien cultural de interés local”.
El local guarda todo el encanto de un negocio con siglos de existencia y es una mezcla de estilos ya que podemos encontrarnos con un estilo puramente Isabelino que vino de la mano de Francesc Soler, especialista en decoraciones teatrales, a las decoraciones aportadas más actualmente de la mano de esta última propietaria.
Su peculiar fuente situada casi en el centro del local, ya no conserva las sanguijuelas, que durante tantos años sirvieron para curar algunas enfermedades, pero si conserva los recipientes de las hiervas o los cajones decorados con pinturas en acuarela.
El entorno y los olores seducen, al punto que los productores de la película “el perfume” no dudaron en utilizar el interior de este local convertido en perfumería y su entorno para algunas de sus escenas, con más de 150 figurantes y lo más curioso que prácticamente no tuvieron que realizar ninguna modificación de la tienda.
Sin duda la controversia, viene de la mano de su fuente de mármol de Carrara y que realizaron los hermanos Baratta Rossi en el año 1857 y que está presidida por un gran busto dedicado al naturista Carlos Linneo, que muchos confundieron con una cabeza real, aunque si es cierto que la herboristería había sido designada en sus inicios como “herbolario de cámara de S.M.Isabel II”, pero era reina que no rey.