La jota, que no es….

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Detalles de la ruta

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Descripción

La masía Can Garrigó dió nombre a la actual plaza situada en el barrio de Vilapicina.
Esta masía dedicada especialmente a la viña, el vino y la producción de leche y de la que se
desconoce el año original de construcción, pertenecía a Josep Vilardebó i Moret que fallece en
1896 y es su sobrino Marcel.lí Vilardebó quien hereda la finca y la masía.
Necesitado que estaba de “pasta” no duda en vender todo a María dels Angels Puig i España,
empresaria procedente de una familia adinerada metida en temas textiles y vinícolas (incluso
hoy en día sus descendientes siguen en el negocio vinícola) y ésta conocedora del entonces
nuevo plan urbanístico del Ajuntament de Sant Andreu que se venía desarrollando desde 1877
optó por derribar la masía, iniciando una gran reurbanización de la zona y la construcción de
un gran número de viviendas y calles.
Lo cierto es que la masía en realidad tenía originalmente el nombre de Manso Sentmenat,
pero como durante 4 generaciones la familia Garrigó habían sido los “masovers” (familia que
anteriormente habían trabajado en Can Travi), la masía acabó siendo conocida por Can
Garrigó.
Estos terrenos anteriormente habían sido utilizados por los romanos para la plantación de
pinos negros para extraer la brea utilizada sobre todo para la construcción de barcos, esta brea
en latín se llamaba pix y por los tanto el entorno era considerado como una pixina, y de ahí el
nombre de Vilapicina.
Parte de los terrenos de Can Garrigó tan apreciados por el Varón de Maldá para pasar sus
vacaciones, fueron a parar al primo de María dels Angels Puig, el famoso pintor Ramón Casas,
en los que construyó una serie de casas para gente con pocos recursos que aún hoy en día
podemos ver.
El resto como ya hemos comentado fue urbanizado con edificios y calles, calles que
originalmente y ante la premura por finalizar el proyecto recibieron el nombre de letras del
abecedario, que si bien posteriormente fueron sustituidas por Santpau, Escòcia,
Malgrat…etc…., nos ha aquedado el nombre de Carrer de la Jota, que no hace referencia al
baile regional (aunque así lo dice el nomenclador del Ajuntament) sino a la letra original que
recibió para la inauguración.