La Misericordia

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Detalles de la ruta

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Descripción

La viuda Joana Fornés en 1554 junto con 9 compañeras decidieron crear un beaterio que pronto alcanzaría fama en la ciudad, al punto que un ciudadano les regaló una casa en lo que eran la “afueras” de la ciudad.

En 1562 se les autorizó para que se convirtiera en Monasterio, el monasterio de “Santa Isabel” y los barceloneses acabaron llamando a la calle “d’Elisabets”

El monasterio situado en lo que hoy sería Xuclá con D´Elisabets,  dio pie para que se instalaran o trasladasen otros monasterios, instituciones y hospitales en la zona o en la misma calle, como por ejemplo la Casa de la Misericordia en 1583 de la mano del Archidiácono Diego Pérez Valdivia con el objetivo de dar asilo a las niñas y muchachas pobres, donde unas comunidades de religiosas asistían y las educaban, enseñandoles a hilar, coser, hacer calceta e incluso a leer y escribir, otras instituciones que acogían niños enseñaban, aritmética, geografía o ciencias.

Pero la gran cantidad de niños abandonados por la pobreza llevó a reformar el recinto de la Casa de la Misericordia en su ala este para acoger también a los niños huérfanos, y ya el día de su inauguración fueron trasladados 32 niños del Hospital de Sant Pau.

No existen estadísticas públicas pero se calcular que llegaron a ingresar en el centro del orden de 3000 niños y niñas al año por lo que la falta de espacio hizo que en 1878 se comprasen unos terrenos en la Masia Cavaller de les Corts para construir un edificio capaz de dar cabida, tanto a niños y niñas como a madres solteras, siendo su inauguración en 1884, año en el que se inicia un lento traslado de la institución y en 1931 deja de funcionar ya que la totalidad de servicios se encontraban en les Corts.

Algunos supervivientes comentaban las bondades del centro con sistemas educativos muy avanzados, excursiones, actividades y una alimentación ajena a las hambrunas de la guerra civil, claro que esto fue en el último periodo.

Aún podemos ver en la pared de acceso del Carrer de les Ramelleres (llamado de este modo por ser donde vivían muchas de las floristas de las ramblas), el famoso “torno”. El torno es un orificio redondo y cerrado por una compuerta en la pared donde se dejaban a los niños y niñas, en el otro lado había siempre una monja de guardia que l@ recogía, aseaba y colocaba una pulsera con la fecha de entrada, acto seguido le ponía el nombre que correspondía al Santo del día y un único apellido que era siempre el de Expósito.