La Santa Inquisición

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Detalles de la ruta

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Descripción

Cuando visitamos el museo Frederic Marès lo primero que suele llamar la atención es la gran cantidad de objetos de todo tipo, abanicos, pipas, arte religioso, vestidos y un larguísimo etc… que fue capaz de acumular este famoso escultor, al punto que parte de su colección tuvo que ir a parar a otros museos en Girona o Madrid por falta de espacio.
También llama la atención el jardín que da entrada al edificio principal que conserva prácticamente intacta la estructura que tenía cuando era parte del Palacio Real de los Condes de Barcelona.
El hecho es que en 1948 se abrió para museo y residencia de Marès después de que el edificio fuera cedido a la ciudad, edificio que por otro lado guarda innumerables curiosidades como por ejemplo el escudo que puede verse desde la pared del Carrer dels Comtes un escudo esculpido en la pared.
Se trata del escudo de la inquisición que contiene evidentemente las señas de identidad de Felipe II la cruz de la Santa Inquisición la rama de olivo y la espada y es que este palacio dado el poco uso que se le dio en la época fue destinado a albergar esta institución. Creada en 1478 por los Reyes Católicos, fue un tribunal eclesiástico con la misión de mantener la ortodoxia entre los súbditos de la corona española. Castigaban la superstición, la blasfemia, la sodomía o las actividades judaizantes.
Su aparición en Barcelona no estuvo exenta de polémica, pues el Consejo de ciento (máximas instituciones de Gobierno en la ciudad) no veía con buenos ojos la llegada de un inquisidor de Castilla, chocando con los tribunales eclesiásticos propios que ya contaba la corona de Aragón.
En 1834 la Inquisición quedo totalmente abolida. Durante sus últimos años de vida, las numerosas presiones de políticos liberales y de un pueblo que veía con muy malos ojos aquel tribunal sanguinario y censor, ayudaron a que la regente María Cristina de Borbón autorizara su fin.
No existen datos exactos de las personas que pasaron por estas dependencias ni las que fueron torturadas o ejecutadas pero algunos estadistas no dudan en asegurar que probablemente en estas dependencias fueron ejecutadas 1947 personas.
No obstante resulta curioso el observar en algunas documentaciones como algunos acusados por la justicia ordinaria preferían ser juzgados en los tribunales de la Inquisición ya que las condenas podían ser más livianas.