Lo que queda de la Casa Sicart

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Detalles de la ruta

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Descripción

En uno de esos edificios casi clónicos de unos afamados almacenes comerciales de la ciudad y exactamente en una de sus paredes grisáceas del Carrer Fontanella, podemos ver incrustado en la pared una excelente ventana de estilo gótico que nada tiene que ver con el conjunto.

¿A qué se debe este desaguisado?  Pues con toda probabilidad a recibir diferentes presiones por parte de varias entidades ciudadanas y a cierta “vergüenza” y es que cuando estos almacenes compraron la “Casa Sicart”, procedieron rápidamente a derruirla para la ampliación del centro.

La casa en cuestión que es su día tenía la entrada desde la esquina de Plaça Catalunya con Fontanella, aunque en realidad cuando se construyó su numeración correspondía al Passeig de Gràcia, 2, ya que la Plaça como tal no existía, fué obra del Arquitecto Pau Martorell, que el todopoderoso Isidre Sicart i de Torrens, encargó en 1867, como residencia personal en sus estancias en la ciudad.

El edificio constaba de planta baja y tres alturas, en el primer  piso se encontraba el acceso a la zona de descanso, de menos altura que el resto del edificio y con el gran ventanal de estilo gótico que daba vida a esta zona y a al salón de música. El propietario, gran melómano hizo dejar plasmado en la edificación diferentes alegorías a esta afición, como estatuas portadoras de instrumentos musicales.

Isidre Sicart, pertenecía a una de las familias Colonialistas más poderosas de Catalunya, si bien él no podía ser considerado un Indiano, muchos de sus familiares si lo habían sido y él daba continuidad a sus negocios, pero a pesar de esta oscura procedencia, el Papa Pius IX le otorgó en 1875 el título de Conde de Sicart.

Con los años el edificio sufrió diferentes reformas, todas ellas llevadas a cabo por ilustres arquitectos como por ejemplo Antoni M. Gallissà, como ilustres fueron algunos de los inquilinos de los bajos, entidades financieras, las famosas granjas Maldà o incluso una administración de Lotería.

El edificio fue adquirido por Enric Bernat propietario de “Chupa Chups” que pretendía trasladar las oficinas de esta empresa a este edificio, pero finalmente fue adquirido por estos grandes almacenes en 1991.

Por cierto, el citado ventanal es una simple reproducción del original ya que incluso este fué destruido