Montjuïc, el castillo que atacaba la ciudad

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Detalles de la ruta

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Descripción

Por fin en 2008 el Ajuntament retiró el nombre de General Espartero a una Calle situada en pleno centro de la ciudad.

Este General dando crédito a su famosa frase de “hay que bombardear Barcelona cada 50 años”, en 1842 procedió desde el castillo de Montjuïc a disparar 1104 proyectiles, destruyendo 462 edificios y provocando entre 20 a 30 muertos.
Sin duda el Castillo de Montjuïc era el sitio perfecto para este fin, y es que este castillo que empezó siendo una torre de vigía de la cual hay documentos que datan de 1031.

Torre en la que habitaba un marinero encargado de dar aviso sobre la llegada de barcos hostiles y de la que se fueron haciendo diferentes ampliaciones destinadas tanto al amparo de los vigilantes y familias de los encargados, como para la protección militar de dicha torre en caso de amenazas.

Pero la principal reforma militarizada vino de la mano del Consell de Cent de la ciudad que pidió a la población en 1640, colaboración para la construcción de una defensa ante el inminente ataque Naval de Felipe IV y en 35 días el fortín quedó terminado, si bien el ataque acabó produciéndose en 1641.

Además de las rectificaciones y ampliaciones que se han ido produciendo a través de los años probablemente la reforma que marcó de forma definitiva su estructura actual fue la que hizo el Ingeniero militar Lorenzo Tossi, que dotó a la fortificación de patio de armas, caserna y torreones.

Todo ello llevó a la paulatina desaparición de varias iglesias Románicas cercanas al castillo, como la de Sant Julià, la de Sant Frutós, la ermita de Sant Ferriól o la de Sant Bertrán que a pesar de ser pequeña tenía muchos adeptos y acabó dando nombre a una parte del actual muelle y como no también al antiguo cementerio judío.

En 2007 el castillo pasó a manos de la ciudad y en el 2008 se procede a retirar y almacenar la estatua ecuestre de Franco, situada en el centro de la plaza de armas, que unos años después aparecería decapitada y en el 2016, después de exponerla en el centro cultural del Born, destrozada por la ciudadanía.

En la actualidad resulta agradable pasear por el castillo o tomar una café en uno de los bares que hay en el recinto, pero siempre parece flotar en el ambiente, la utilización que se hizo de este castillo cuando en repetidas ocasiones bombardeaba la ciudad o cuando el general Franco lo convirtió en prisión de soldados republicanos o los innumerables fusilamientos entre los que cabe destacar los del Coronel Republicano Antonio Escobar o F.Ferrer i Guadia o la del propio President de la Generalitat Lluis Companys, en 1940 en unas circunstancias del todo deplorables y vergonzosas.