Plaça de l’Àngel y el milagro

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Detalles de la ruta

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Descripción

El 10 de julio de 1339, con motivo del traslado de la patrona de Barcelona, Santa Eulalia, desde la iglesia de Santa María del Mar a la cripta que se le había dedicado en la catedral, se realizó una solemne procesión a la que asistieron reyes, príncipes, nobles, consejeros, obispos… Cuando la procesión llegó al Portal Mayor (donde ahora está la plaza del Ángel), la urna que contenía el cuerpo de la Santa se hizo tan pesado que era imposible moverlo.

La leyenda dice que todo el gentío que acompañaba la procesión, se puso de rodillas para rogar a Dios que pudieran continuar el traslado. Entonces apareció el ángel San Miguel y señaló con el dedo a uno de los canónigos de la procesión. Éste, avergonzado, confesó que se había quedado con un dedo del pie de la Santa para guardarlo como reliquia, y lo colocó de nuevo en su sitio. De repente la urna volvió a ser tan ligera como al principio y se pudo trasladar hasta la cripta.

A partir de ese momento la plaza fue conocida con su actual nombre, y como recuerdo de este hecho se decoró una de las casas con una imagen de bronce de un ángel. En 1606 se levantó un obelisco en medio de la plaza, y se colocó la imagen encima. Este obelisco fue derribado por el ayuntamiento revolucionario de 1823, pero el ángel se trasladó a la fachada de la casa nº 2-3 de la plaza, donde todavía puede verse, si bien el actual es una copia del original.