Quisiera ser un pez

1 de
Previo Siguiente

Detalles de la ruta

  • Vistas: 37

Descripción

El periodista Ignaci Agustí publicó en la revista “Destino” una dura crítica a los nuevos ricos de la sociedad catalana que se reunían en el prestigioso Círculo Ecuestre situado en el edificio Modernista de la Diagonal conocido como “Casa Samanillo”.
También hacía alusión a la inmensa cristalera que da a esta avenida y que denominó “la pecera” haciendo probablemente referencia a los peces gordos que allí se reunían.
Ni que decir que el artículo no sentó nada bien a los socios de este club al punto de que Ignasi desapareció una larga temporada del país.
Y es que el acreditado Círculo Ecuestre se encuentra en este palacete desde el año 1950, si bien antes había tenido la sede en otros edificios igualmente impresionantes de la ciudad.
El palacete lo hizo construir en el año 1910, Luis Pérez Samanillo que procedía de una larga estirpe de militares (entre los que decían que se encontraba el Cid) y que habían acabado afincándose en Filipinas, llegando a formar parte del entramado político de este país, si bien Luis fue el hombre de negocios de la familia y no se implicó en otras labores por lo que a pesar de tener esta esplendía mansión en la ciudad, sus idas y venidas a Filipinas fueron constantes.
El encargado de la obra fue el arquitecto modernista Joan Josep Hervàs y Arizmendi que realizó una obra con aires neogóticos, de estancias inmensas, zona ajardinada alrededor, un gran comedor que da a la diagonal, techos policromados y unas espléndidas escaleras de mármol rematada con una impresionante baranda en este material; escaleras por la que unos años después los socios del club hicieron una exhibición de motos de trial enmarcada en una jornada publicitaria de una acreditada marca de motos.
El edificio a través de los años ha sufrido diferentes “mutilaciones” como la destrucción de parte de la torre en el lado de la Diagonal y el jardín lateral, donde estaba situada la puerta principal espacio que ahora ocupa un edificio de viviendas y oficinas que no aporta nada nuevo al entorno. Durante la Guerra Civil, también fue destruida la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que estaba en el medallón central del chaflán.
El Círculo Ecuestre, que desde hace muchos años no tiene nada de ecuestre, si que ha sabido conservar los 6.000 m2 del edificio y en su interior disponen de auditorio, habitaciones, gimnasio, piscina, restaurante, solárium, terrazas y un sinfín de servicios exclusivos para sus socios.
No obstante y como no es “oro todo lo que reluce” los vaivenes de tesorería en este club han sido también una constante  por lo que la búsqueda de recursos ha sido siempre una de sus preocupaciones.
Por este motivo los bajos durante años fueron alquilados en ocasiones a Bares, Cafeterías o Restaurantes o al Restaurante erótico “Crazy Horse” (1976 a 1981) que se anunciaba como “un espectáculo que puede satisfacer sin escandalizar, divertido, chispeante y con una cierta dosis de sexo”, y es que al final “la pela es la pela”.