Un gran búho

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Detalles de la ruta

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Descripción

Joan Roura Guixaró supo en 1930 convertir un pequeño taller de la Carrer Mallorca,346. especializado en rótulos publicitarios en una gran empresa que paso a denominarla “Rótulos Roura”.

La calidad de sus productos les llevó en 1970 a ser la empresa más importante del sector y a tener una impresionante cartera de clientes entre los que figuraban, Repsol, Campsa, Cepsa, Sears, Akzo, todas las Cajas de Ahorros o los principales Bancos del país, entre muchos.

Los cambios generacionales, abrieron la participación de su accionariado a otras empresas entre las que figuró también la principal empresa francesa de publicidad, pero la sorpresa saltó cuando en 1996 el grupo ACS de Florentino Pérez se hace con la totalidad de las acciones y con el control de Rótulos Roura.

Los primeros años resultaron ser muy rentables con unos buenos beneficios, pero a partir del 2000 los números rojos hicieron acto presencia y ya no abandonaron la cuenta de resultados, por lo que con esta excusa y con la excusa del miedo a que prosperasen las propuestas independentistas en Catalunya, se cierra la fábrica y se traslada a Madrid.

A finales de los años 50, Roura colocó un gran búho sobre el edificio de la Avda. Diagonal 372, esquina con Passeig de Sant Joan para dar publicidad a la marca, el búho que iluminativa por las noches sus ojos y realizaba diferentes juegos de luces, fue víctima de las normativas municipales que empezaron en 1979 a regular este tipo de publicidad, muy al contrario de otras grandes ciudades como New York, Tokio o Londres, entre muchas, si bien y no obstante el Búho fue indultado aunque no así su iluminación.

Pasados unos años de total dejadez del mismo y en 2011 en una noche de tormenta y viento uno de sus ojos salió volando y fue a parar en medio de la Diagonal haciéndose precisa la actuación de los bomberos para rescatar el ojo volador y apuntalar todo el conjunto.

A partir de esta fecha se marcaron unas pautas de conservación, se reforzó la estructura y se pintó toda la parte trasera del mismo y allí sigue el búho más grande de la ciudad para orgullo de los Barceloneses y curiosidad de los visitante que no dudan cada día en fotografiarlo en su paso hacia la cercana Sagrada Familia.