Xirinacs

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Detalles de la ruta

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Descripción

Admirado, odiado, despreciado o mirado con preocupación… no dejaba indiferente a nadie, así era Lluis María Xirinacs.

Incluso hoy día es un gran desconocido en muchos aspectos como por ejemplo en su fallecimiento que hay quien asegura que se trató de un suicido y otros aseguran que fue por causas naturales.

Xirinacs, nace en 1932 en el seno de una familia con “posibilidades” y de fuerte arraigo cristiano, estudia en Sant Felip Neri del barri de Gracia y desde pequeño se aficiona a leer la enciclopedia Espasa Calpe de la que memoriza muchos apartados.

Con 14 años ingresa en el seminario y con 23 ya ejerce de sacerdote, paralelamente inicia estudios de biología y esto marcó de forma definitiva el resto de su vida.

Efectivamente, la represión sufrida por compañeros universitarios después de manifestaciones reivindicativas por las mejoras sociales, hacen que poco a poco creciese su conciencia social, siendo la “caputxinada de Sarria” y las acciones llevadas a cabo por el Gobierno Civil contra los monjes que participaron, los hechos que ya de forma definitiva radicalizan a Xirinacs.

Como castigo es trasladado a diferentes parroquias, apartadas y sin apenas habitantes por lo que determina rechazar la paga del Estado, siendo el primer sacerdote que toma una determinación de semejante rebeldía.

Huelgas de hambre, reivindicando la separación del estado y la iglesia o mejoras sociales, o en contra del régimen, o defendiendo el catalanismo, se convirtieron en una constante en su vida plagada de denuncias, multas (que evidentemente no pagaba) castigos por parte de sus jefes eclesiásticos y represiones policiales.

Los últimos años de su vida fueron los más discretos, recluido en su casa del barri del Clot y apartado de la política por partidos que le temían, se dedicó casi por completo a prestar servicios para algunas instituciones y a escribir libros que era sin duda otra de sus grandes aficiones.

A los 75 años fallece en una excursión a Can Pegot en el Ripollès, donde podremos ver un monolito con una X, en el punto y lugar donde falleció.

Huelgas, manifiestos, conferencias en contra del régimen franquista o en contra de políticos demócratas que él decía se habían vendido, fueron la lucha que maco su vida, pero mucho barceloneses lo recordaran por sus protestas a favor de la amnistía estirado en el suelo frente a la puerta de la modelo, cortando el tráfico y con una policía vestida de gris que no sabía en muchos casos muy bien que tenía que hacer con aquel sacerdote revolucionario, claro que eran tiempos de “Llibertat, Amnistía i Estatut d’autonomia”