Y Santa Eulàlia llora

1 de
Previo Siguiente

Detalles de la ruta

  • Vistas: 71

Descripción

La misión de la orden de las Mercedarias, fundada en 1218, era cuidar de los enfermos del Hospital de Santa Eulàlia, Hospital situado en el actual edificio Pia Almoina junto a la catedral y donde se encuentra ubicado el Museo Diocesa y también curiosamente el rescate de “cautivos”, es decir que era casi una orden militarizada.

Como sea que el edificio pronto se quedo pequeño se trasladaron a unos terrenos entre la ciudad y el mar que habían sido anteriormente propiedad de Jaume I, en lo que actualmente es el Passeig de Colom y el Carrer de la Mercè y donde se construyo un pequeño hospital y a su lado dejando unos huertos de por medio una pequeña iglesia en honor a la Santa.

Pasados unos años el maestro de obras Jeroni Santacana levanto un gran convento partiendo en un esplendido claustro situado en el centro del edificio, si bien la obra tardo 53 años en completarse.

Una vez más el gobierno Español, con fuertes problemas económicos, se saco de la manga en 1836 una ley de la mano del ministro Mendizábal por la que se quedaba y ponía en subasta todas las propiedades improductivas y evidentemente los más afectados fueron la Iglesia y sus órdenes religiosas.

El convento que había sido abandonado temporalmente por la guerra del Francés, fue incautado y en el año 1846 paso a ser la sede de la Capitania y del casino Militar, si bien tampoco parecen ser una labores muy productivas.

La Iglesia en 1765 fue derruida y vuelta a construir con unas dimensiones similares a la actual basílica y a través de los años se realizaron diferentes obras de mejora.

Resulta curiosa la incorporación de una puerta y fachada en 1868 en el lado del Carrer Ample que perteneció a la magnífica parroquia de Sant Miquel .

Esta parroquia que era una de las más antiguas de la ciudad, se encontraba junto a edificio del Ajuntament y en la plaza que hoy lleva su nombre, era un conjunto construido sobre unos restos romanos con un mosaico perteneciente a unas antiguas termas, el portalón que hoy podemos ver está compuesto por una estatua central de Sant Miquel protegida en cada lado por los arcángeles Rafael y Gabriel, este portalón contrasta con el resto del conjunto que se sitúa más en un estilo puramente Barroco.

La Básilica de la Mercè a sido centro de celebraciones deportivas, bodas, actos institucionales y todo tipo de manifestaciones religiosas, en su parte superior y sobre la cúpula tiene una imagen de la virgen que se puede ver desde muchos puntos de la ciudad y que fue repuesta después de ser destruida durante la guerra civil.

Lo barceloneses siguen demostrando un gran afecto por su patrona que salvó en su día a la ciudad de una plaga de langostas, desbancando a la que hasta la fecha había ostentado este título, Santa Eulàlia, motivo por el cual se dice que para las fiestas de la Mercè siempre llueve porque son las lágrimas de Santa Eulàlia que llora.